El yoga, la respiración y el sistema inmune

Respiración, corazón y mente.

La respiración y el yoga

Comprueba como respiras cuando caminas rápido para llegar a tiempo a un sitio. La respiración estará agitada y en el pecho (solo se activa el tórax para respirar). De forma que además, estaremos activando la caja torácica y todo lo que hay alrededor, y esta situación es probable que se repita a lo largo del día. Lo mismo cuando nos afecta lo que sucede fuera, sobre todo lo que hagan o digan los demás. O cuando recibimos malas noticias, sobre todo si esto sucede a menudo.  Si estas situaciones se perpetúan a lo largo de los días, generará respuestas en nuestro cuerpo como por ejemplo:

  • un corazón acelerado y sin coherencia
  • tensión muscular y articular en toda la zona
  • contracción y tensión del diafragma, añadiendo tensión a la zona abdominal y a los procesos digestivos

En estas situaciones, el corazón va por detrás, está a servicio de la mente. Tu mente corre, detrás va el corazón. Y eso que el corazón es el centro y su latir lo que nos da la vida. ¿Cómo cambiamos esta tendencia llevando la atención al centro, a nuestro corazón?.

El yoga nos enseña a respirar de otra manera. A respirar desde la calma, desde la atención. Activando poco a poco, toda nuestra capacidad pulmonar, llevando el control de la respiración. El control de la actividad respiratoria (Pranayama) nos pone en contacto directo con la mente. Dirigir la respiración es dirigir la energía y tener a la mente a nuestra disposición. Primero respirar, entrar en coherencia con el corazón y desde ahí actuar. Aquí, decide el corazón, no la mente: la mente está al servicio del corazón.

El yoga el sistema inmune

El sistema inmune tienen su centro en el área energética del corazón (Anahata) y esta relacionado directamente con el timo y  la actividad del corazón.  Un corazón acelerado por emociones extremas,  las prisas, el miedo o la ira (por poner 4 ejemplos), tendrá dificultades para establecer coherencia cardiaca, es decir un estado en el que la frecuencia del latido es regular y presenta una alternancia armoniosa. Desde esa coherencia entramos en contacto con un adecuado funcionamiento no solo del propio corazón y su actividad de bombeo de la sangre a través de los vasos sanguíneos sino también al adecuado trabajo de las glándulas como el timo que produciendo adecuadamente linfocitos T, nos protegen y aumentan nuestra respuesta inmune.  La buena noticia es que la coherencia cardiaca, comienza con la respiración consciente. Solo con la respiración. Si además, añadimos el movimiento físico acompasado o sostenido, de acuerdo con la activación de distintas zonas del cuerpo, fortalecemos no solo el corazón sino además,  la musculatura, los tejidos, la fascia y las articulaciones.

El yoga por tanto, nos enseña a llevar nuestra intención y atención al corazón, no a la mente. Y a ocuparnos de nuestro cuerpo desde la atención a lo que está ocurriendo ahora. En este momento.

 

La mente está en el corazón

 

El momento presente

Observa donde está tu mente habitualmente. Observa tus pensamientos, ¿hacia dónde van?; ¿de dónde vienen?; ¿ qué los produce?. Es muy habitual que nuestros pensamientos vayan al pasado, a recuerdos buenos, malos, traumas, lo que pudo ser y no fue, lo qué fue y ya no está. Este tipo de pensamientos nos conecta con emociones pasadas, que nos conectan con la nostalgia, la indefensión o la frustración. También nuestros pensamientos nos conducen habitualmente al futuro, conectándonos con la preocupación por algo que aun no ha ocurrido. ¿Dónde queda el momento presente entonces, que es el momento que tenemos y nunca volveremos a tener ?.

Es en el momento presente, en observar lo que hago ahora, sin juzgar, aceptando, siendo una con la situación, cuando entro en contacto conmigo misma, y encuentro la paz de estar: simplemente estar, aquí y ahora con mi presencia y ser. La vida es ahora y el ahora es el regalo.

 

Vivamos este momento, tal cual es.

Om shanti

 

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